A UN GRAN MAESTRO
Lo pensé más de una vez, en escribir o simplemente es pensar
y meditar sobre esta persona. Pero al recordar las letras escritas de mi
historia me motivaron a escribir.
Era verano del 92, cuando aún los
medios de comunicación estaban en su etapa de transición a la modernidad,
cuando la congestión vehicular en esta ciudad no era más que una utopía, cuando
el pensamiento empresarial descansaba en su timidez y temor de arriesgar y
cuando aún los cortejos sentimentales se basaban en declaraciones de amor con
protocolos establecidos y con preparación de días de anticipación sin la ayuda
de equipos modernos que a opinión personal simplificaron y maquinizaron el
amor, a tan solo decir TQM y OK.
Ahí conocí a mi maestro, un tipo
con una postura firme, con mirada fija pero amigable, simple como cualquier ser
que espera un bus en la esquina de la calle, de contextura gruesa, de talla por
debajo del promedio, pero de voz gruesa y melodiosa que fácilmente cautivaba a
propios, pero más a extraños.
Me enseño que un periodista es
casi tan igual que un custodio del orden, pues ambos buscan aclarar situaciones
complicadas de la población, de los corruptos, de los políticos, de la persona
del día a día, pero ante tanto parecido existía una diferencia, y era que el
custodio tenía un arma de fuego y el periodista tenía una grabadora para registrar
cualquier incidente o acontecimiento auditivo.
Aprendí con él, que comunicar no
es hablar, sino es trasmitir sentimientos y verdades, aprendí que los oyentes
esperan sedientos la información fresca, veras y sobre todo transparente. Como
olvidar las veces que salimos a
entrevistar autoridades, funcionarios y sobre todo personas simples como todos.
Como olvidar sus entrevistas agudas, sus anécdotas previas al viaje a Uchurajay,
sus hazañas periodísticas, sus travesías personales.
Ese maestro se llamó Tony
Marmanillo, que se fue de esta tierra, un maestro del periodismo ayacuchano de
quien aprendí mucho…
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ResponderBorrarCuando empece a leer este articulo supuse que hablaba de alguien en especial que ya me habían hablado, y era asì!, ayer cuando visualizábamos un canal local y mencionaron sobre el fallecimiento del señor, mi mamà comenzo a decirnos que era un ejemplo y que enseño mucho, que fue su profesor. Que descanse en Paz el señor Marmanillo. UN GRAN MAESTRO que hoy en día ya no hay mucho con esa calidad Humana.
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